miércoles, 10 de junio de 2020

Por si no volvemos a conseguir nada.

te quise muchísimo
sencillamente y con dificultad
llenos de barro en nuestro tercer viaje
lejos de las cosas que me gustaban.
no es que quisiera una vida así
pero la quise.
y el sándwich de la hora de la comida
me llenó por completo.
te quise muchísimo
aun cuando besaste a otra chica
y me lo contaste el primero de marzo
y no me pediste perdón nunca
y te perdoné porque te arrepentías.
te quiero mucho
volvería a hacerlo todo así hacia adelante
pero ganando dinero, usando nuestra propia vajilla.
viviría esta vida una y otra vez
durante todas las vidas que me queden
sin lamentarme de las que ya gasté sin ti
que fueron tres y que fueron tan felices
que desconvierten este alegato en un acto de fe
aunque haya que creer demasiado en algunas partes
aunque haya que hacer esfuerzos, sacrificios
cosas insalubres y dolorosas
y ya sé que el amor no es eso
pero también sé que tampoco es lo contrario.
te quise muchísimo
aquella semana sola en una casa de pobres
a la que viniste a vivir mirándome a los ojos
cada día.
te quise, te quiero y te querré
y sólo estaba furiosa, triste y avergonzada
de haberte regalado el estómago
y haber visto en tus manos una víscera.
te quise, te quiero y te querré
tú sí eras el hombre al que quería querer
y eso que me fallaste
y eso que te fallé
y cuando lo hice ni olvidé, ni me curé
ni destruí una verdad insoportable.
sólo me hice daño en las muñecas
sin poder viajar en el tiempo para pedirles perdón
por si acaso están vivas las chicas que no hablan.
aunque no me arrepiento, te pido perdón.
las relaciones son complicadas
lo importante es que sean nobles.
quiero que sepas: te he querido para siempre.
me resucitaste, me cuidaste, me quisiste mucho
me llamaste por otros nombres que no conocía
y que ahí estaban, en mi partida de nacimiento.
y aparte de guapo y listo
eres gracioso y eres bueno
y sí que ha sido bastante.

viernes, 29 de mayo de 2020

.

Ya no sé con quién fue qué
como el cohete del whatsapp, por ejemplo.
¿Carmelo o Íker?
Probablemente ninguno de los dos.

sábado, 16 de mayo de 2020

A las chicas que compartieron conmigo los veintipocos

¿Te acuerdas de cuando llegaba la época
en la que la ropa ya se secaba en un telediario.
El telediario que le quedaba a tu relación maldita
en el que todas declaramos que era normal
que siempre le saludábamos.

¿Te acuerdas de la Calle Luchana
que tenía más salidas que nuestras carreras.
Aunque consiguiéramos una buena media
aprendimos más a correr
por una hamburguesa de 320
ante la atónita atontada mirada del señor
sentadas a la derecha de un padre, del hijo
y el espíritu santo
afirmando que nosotras nunca seríamos
esa clase de mujeres.
¿¿¿¿¿¿

¿Te acuerdas de cuando le chupaste la sangre a tu novio
y sabía a morcilla.
Mareada por falta de Fe y por representar un papel
que podía haberse quedado en un rollo de cocina
insípido, informal, lleno de malentendidos—.

¿Te acuerdas cuando volví a las 8 de la mañana
y te confesé que el amor era un nido
que había olvidado limpiar en mi estómago
tres años antes, cuando el cuco voló sobre mi cabeza
(como una bala).
E hicimos galletas esa misma tarde.

¿Te acuerdas, Bárbara,
de que nos caíamos raro
y sin querer nos hicimos amigas
al menos en 72 ocasiones.
Y vimos nevar un día de junio
en la plaza del Tiananmén
aunque nadie nos creyó nunca.

¿Te acuerdas de cuando no nos importó
lo que pensasen los demás.
Aquella hora y media.
Urdimos un plan perfecto enfrente del ministro del interior
sobre cómo salir de nosotras mismas.

¿Te acuerdas de los últimos momentos
en nuestra casa-laberinto
porque siempre encontrábamos lo mismo
da igual cómo entráramos
en los que te dije:
esta es nuestra juventud,
esta es la luz que se puede guardar en un depósito.
Y olvidamos
que estuvimos tristes
que estuvimos enfadadas
que estuvimos enfermas
que nunca nada fue demasiado.
Y olvidamos
casi todo
lavar cacharros
recoger la ropa (máx. 4 días tendida antes de considerarse bandera)
cambiar el filtro de las aspiraciones
pero algo no: aquellos días ágiles
como los brazos de Marita
que iba a baile dos días por semana.
Y aprendimos
que sólo quedarían dos cosas:
las dudas y los recuerdos.
Y probablemente una tercera
difícil de digerir y reconocer (aunque quisiéramos)
inimaginable para cualquier otro tipo de animal salvaje
pero que estaríamos dispuestas a combatir
por aire, tierra, mar y teléfono
que estaríamos dispuestas a entender
que estaríamos dispuestas a esperar
que estaríamos dispuestas a asumir
si acaso eso nunca pasara
con la paciencia de las madres
que, teníamos razón, probablemente
nunca seríamos.

martes, 5 de mayo de 2020

La cunícula.

Ojalá la culpa injusta se curase asumiendo
que siguen naciendo aún más cosas de la inocencia
de las que mueren.