domingo, 13 de marzo de 2016

El defecto mariposa.

He puesto en fila india todas las veces que me equivoqué
para aplicarles un durísimo castigo que comprenda:
la lapidación pública
la cadena perpetua
la muerte de pena
o que no comprenda nadie jamás
que mis errores son míos
pero los comete otra
que las cosas buenas que he hecho
son de cartulina y 2010
y no sirven para nada
(venga, dilo).

He dicho adiós a todos mis desaciertos
como quien saluda a un viejo amigo
como quien sabe que volver no es tanto una elección
como el cierre del círculo
y que el mundo es redondo
y que la historia es cíclica
y que un abrazo es un rodeo
para llegar más tarde a no volver a verse.

Todas mis canciones de despedida se acaban
titulando lo siento
incluso cuando me voy porque ya no me quieren.

Cómo explicar que la culpa me ayuda a dormir por las noches.

Supongo que asumir un error siempre tuvo más que ver
con entender y aceptar el desprecio ajeno
que con reconocer y abrazar
un punto de partida
y arreglarse.

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