jueves, 16 de junio de 2016

Aunque patria sea una palabra feísima.

Para encontrarse a sí misma, la gente se va al campo a cuidar vacas
yo vuelvo a mi casa a separar hamburguesas para congelarlas.
Mientras me mancho las manos de carne cruda
me acaricio por dentro la piel del monstruo invisible.
El tacto es la música de las fieras.
El olor a Nivea es un estado de ánimo.

Yucatán es una palabra que siempre me hará gracia y
el único lugar, seguramente
donde alguna persona consiga reírse y
eso sí que es algo serio.
Por eso me estoy riendo.

A veces sueño con estar en casa. A veces sueño con estar lejos de casa.
Una vez encontré un desierto en el agua.
A veces no sueño nada.

Eso no es poético: es triste.

Entiendo el feminismo cuando reconozco que lloro mucho
y no siento vergüenza ni necesidad
de ser nadie diferente
y sí siento orgullo cuando lo pierdo
en favor de la ternura.

Y si pudiera ser una barbie, elijo barbitúricos.

Y me pregunto si no es eso aun peor que lo otro.

Y me pregunto si de verdad estoy eligiendo alguna cosa.

Jamás pienso votar al PACMA
no me deis la chapa; tampoco creo en el partidismo
ni en la supremacía de ningún color,
aunque ahora los blancos sean menos
racistas con los perros que con las personas apagadas.

Yo sería anarquista si no hubiese gente mala.
Pero soy mujer: ¿a qué quieres que te deje ganar?

Hasta que no se lo cuento a mi hermana, no sé qué coño he estado pensando.

Siempre tengo 8 años cuando espero con la compra en el portal.

Siempre es la última vez que te juro que no puedo más.

Nunca es la primera vez que me arrepiento.

No llevo aquí ni dos días y ya he criticado a las vacas
me he comido dos hamburguesas
he encontrado sólo mierda debajo de las uñas
sin sangre, sin rabia.
Me he lavado las manos del resto
de cosas, estoy limpia.

Para encontrarme a mí misma yo sólo necesito que no me toquéis
el arpa.
Las mejores vistas siempre estarán donde mire por los demás
sin pensar tanto en mí.
El cierre de puertas del congelador en orden:
ese ruido impecable que consiga amansarme.
El oído es el sentido del equilibrio.
El verano huele a Nivea.
La toponimia es nimia.

Siempre estoy en Yucatán cuando me río
tranquila.



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