miércoles, 1 de febrero de 2017

Cien mil días.

Han pasado mil cien días desde que me mudé a las afueras
de mi memoria.

Si ahora hablase contigo tendría que inventármelo todo.

Mi manos pequeñas como los milagros
se hicieron pequeñas como las dudas.

Me he ido convirtiendo en un cuerpo
     
       en el realismo de un cuerpo

       en la imposibilidad de un cuerpo
       
       e imágenes ásperas me invocan a la hora de la siesta.

Hemos pasado años teniendo conversaciones sobre
poner la lavadora, qué cenar hoy, el dolor metálico de los golpes en la cocina,
lo sola que me siento, lo sola que me sentía,
las clases de astrología, los programas de la televisión, mi madre y las cortinas,
la mitología griega, la composición de los muertos, la descomposición de los vivos,
el desconsuelo, Madrid, curiosidades,
los círculos concéntricos del algodón de azúcar,
aguantarse la risa, la paja en el costurero, las aventuras de los últimos diez meses
en mi cabeza.

Si ahora hablase contigo tendría que inventármelo todo.



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